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Sobre el origen de la Urbanización Calalberche

 

Nos situamos en 1966, D. Juan Alfonso Güell y Martos, por dinastía es el IV y actual Marqués de Comillas,  poseía entre otro patrimonio la finca denominada “El Alamín” de aproximadamente 7000 hectáreas de superficie repartidas entre Madrid y Toledo,  parte de sus tierras eran un antiguo coto de caza y el resto  destinadas a la agricultura y ganadería.

 

El Alamín pertenece al término de Sta. Cruz del Retamar (Toledo) y también buena parte a Villa del Prado (Madrid),  a uno y otro lado del Rio Alberche.

 

A la izquierda siguiendo el cauce del Rio Alberche hacia Escalona, El Alamín es de Toledo,  Sta. Cruz del Retamar, donde el III Marqués de Comillas y padre del actual, construyó sobre las escasas ruinas que quedaban de un Castillo del siglo XIII un palacete a capricho, hoy es una gran mansión que ya no  pertenece al Marquesado de Comillas, lo vendieron no hace muchos años a un “famoso” empresario y hoy ya está en otras manos, pero esa es otra historia…

 

A la derecha del Rio Alberche El Alamín pertenece a Madrid,  Villa del Prado donde también el anterior  Marqués de Comillas construyó hacia mediados del siglo pasado un poblado con su nombre.

Allá por 1956 fundó el “Pueblo del Alamín”, un grupo de 40 casas con el fin de que vivieran allí  los jornaleros  que trabajaban en el campo y los trabajadores que cuidaban el coto de caza y la ganadería.

Se construyó una Iglesia, escuela, bar y distintos servicios. Hoy se puede visitar todavía y ver los restos de este poblado ya deshabitado.

 

Volvemos al principio, en 1966 y a iniciativa del propio Marqués de Comillas,  decide destinar una gran parte  de terreno de la citada finca El Alamín a crear una urbanización para  el recreo, expansión y vacaciones sobre todo de los madrileños.

Asesorado y dirigido por expertos, ingenieros y técnicos de su confianza delimitan de una sola vez, aunque se desarrollaría en distintas fases, lo que sería la llamada Urbanización Calalberche,  eligiendo únicamente terreno de Toledo, perteneciente al termino de Santa Cruz del Retamar,    lindando  con Aldea del fresno, Villa del Prado y Méntrida, abarcando el encanto de la montaña con las vistas a Gredos y Guadarrama y toda la vega a escasos metros del Rio Alberche, creando un entorno paisajístico magnifico.

 

El 17 de Marzo de 1966 se crea la Compañía Mercantil Cerro de las Olivas S.A., aportando la parte de la finca descrita con el objeto de desarrollar todas las obras de urbanización, parcelación, calles, servicios, acometidas, etc…, para su posterior segregación y venta de aproximadamente 2600 parcelas (aclaración, aunque existe la número 3000 no hay 3000 parcelas, hay saltos en la numeración).

D. Alfonso Güell nombra administradora principal de la compañía a su esposa, Dª Mª de los Reyes Merry de Val y Melgarejo y también como administrador a su cuñado D. Joaquín Merry Del Val, fue él quien más directamente llevó la dirección de la sociedad junto con un equipo de juristas y técnicos del entorno y confianza de D. Alfonso Güell.

Mención especial para los muchos obreros que trabajaron duro durante años en las obras de la Urbanización Calalberche.

 

Las obras se desarrollaron en tres fases a lo largo de 5 o 6 años, pero en cuanto estuvo hecha la primera fase, casi toda la vega, se empezaron a vender las parcelas.

 

A finales de  1966 y con los medios de la época, prensa escrita y radio, Cerro de las Olivas reclamaba comerciales para ir a Calalberche a trabajar, fue así como una veintena de “jóvenes” se fueron a Calalberche los fines de semana a enseñar y vender parcelas.

Algunos de los vendedores por meritos y eficacia les hicieron jefe de equipo de comerciales y asignaron además la labor de promocionar Calalberche en Madrid.

Se hacían promociones por barrios de Madrid y organizaban en autocares a centenares de personas todos los fines de semana, se les invitaba a comer paella y ofrecían las parcelas de la Urbanización.

 

Fue así como desde 1967 empezó a llenarse Calalberche de propietarios y así  fue creciendo la Urbanización, empezaron a construirse chalets y más chalets…

Casi 10 años después, allá por 1976, Cerro de las Olivas había vendido prácticamente todas las parcelas,  seguía haciéndose cargo de todo pero las demandas de la urbanización a medida que iba creciendo eran mayores y empezaba a desbordarse la situación.

La Urbanización más grande de España necesitaba infraestructuras no para 2600 parcelas, sino para 2600 futuras viviendas, llegados a ese momento hacían falta dos cosas, más inversión y administración local para  “un barrio” que singularmente casi triplica en tamaño al pueblo al que pertenece y está a 30 Km. de distancia.

 

Llegaron a un acuerdo el Ayuntamiento de Sta. Cruz del Retamar y Cerro de las Olivas S.A. y se hizo la cesión a favor del Ayuntamiento, siendo a partir de ese momento la administración, los derechos y obligaciones correspondientes de la Urbanización de cuenta suya.

 

Lo que ocurrió justo en ese proceso de transición, coincidiendo con la otra “transición” y años posteriores me trae recuerdos de todo tipo… daría para otro capítulo, fueron años muy difíciles para Calalberche y en circunstancias muy revueltas, pero predominan siempre los recuerdos felices de ver a miles y miles de personas disfrutando en armonía de esta maravillosa Urbanización y la voluntad de la mayoría,  la buena gente empujando siempre en la misma dirección.

 

 

Miguel A. Corbalán

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